domingo, 17 de octubre de 2010

No, en serio, gracias.

Gracias, chicos, por este Fin de Semana tan jodidamente maravilloso.

martes, 5 de octubre de 2010

Caos.

Llegado el punto en el que es inminente olvidarte y no veo más que muros a mi alrededor me toca hacerme algunas preguntas.
¿Tú también sentías que éramos especiales? ¿Podías notar como el mundo se paraba en nuestros besos? ¿Tú podías leerme y sentirme como yo lo hacía contigo? ¿Fuí la única estúpida a la que le temblaba el cuerpo entero en nuestros abrazos? ¿Tú también veías mi alma? No creo que te embobases nunca con una foto nuestra como me pasa a mi...
Quizá puedas pensar que causábamos caos, y que eso nos llevaba al desorden. Pero no puedes estar más equivocada. Sí, causamos caos tan solo con que se chocaran nuestras miradas, pero el caos es bonito, el caos no lleva al desorden. El desorden es una alteración del orden, cosa que nunca tuvimos ni pudimos perder. En cambio, el caos era maravilloso, era todo tan fino, delicado y efímero, que en cualquier segundo todo podía cambiar y he llegado a la conclusión de que eso no fue malo. Podíamos pasar de los más refinados modales de amistad simpática a estar devorándonos a besos sin ética, prejuicio, orden o moral alguna. Y eso me encantaba, me ponía la piel de gallina saber lo inesperada o desesperante que podía llegar a ser la situación una vez nos quedábamos a solas.
Creo que ahora es cuando me toca decirte adiós.

domingo, 29 de agosto de 2010

Ahora veo que eran buenos tiempos.

Una pequeña pelirroja, tres locos sin remedio, dos chicas tímidas y adorables, una sonriente y valiente soñadora melenuda, una extasiada rubia histérica que se hacía muy fácil de querer, un grandullón al que abrazar que escucha siempre, una preocupada y alocada niña tierna, unos pequeños con el corazón enorme.
Parecen buenos ingredientes para una pandilla, un grupo de amigos de verdad, una familia.
Son gente que se hacen de querer, mucho.
Se que no me voy a alejar de ellos, por muy lejos que me vaya.
Pero me duele dejarlos aqui, y empezar una nueva vida en otra ciudad.
Aunque la nueva etapa siga incluyendolos en mi vida, les veré mucho, pero echaré en falta ese día a día, esa rutina tan amuermante que odiamos pero que juntos, se convierte en la razón por la que me duele la barriga de tanto reir al llegar a la cama.
Son todo lo que tengo aqui.
Gracias.

jueves, 19 de agosto de 2010

M.

Viernes de madrugada, parada en seco. ¿Qué ha pasado? ¿Qué está pasando?
205 meses y ahora, zas, sintió por primera vez que tenía las riendas de su vida. Infinitas posibilidades. Pero que amargo era empezar de nuevo. Las noches eran terribles, se sentía tan sola que se perdía en su nueva cama, en un mar de lágrimas sin sentido. Realidades que pasaron desapercibidas y al alejarte de ellas puedes contemplarlas en su propia naturaleza. ¿Ha sido siempre así? ¿Había sentido todo aquello siempre y lo acababa de descubrir? ¿No podía distinguir si eran nuevas sensaciones?
Lo veía todo cuesta arriba. Demasiados agujeros en la historia, solía decir.

martes, 3 de agosto de 2010

No es exactamente que quiera follarte...

... es más bien que me muero de ganas de hacerte el amor.

lunes, 26 de julio de 2010

Suena Morrissey, The more you ignore me.

"La noche anterior, en un arrebato, le había arrancado la blusa. Aunque era una ferviente defensora de los buenos modales, en el dormitorio no concebía restricciones. De todos modos, la sospecha de haberse comportado brutalmente hizo que en la mesa del desayuno aparecieran diez blusas nuevas dispuestas en arco iris"

viernes, 16 de julio de 2010

¿Pensabas en mi?

Ella respiró su aliento. Estaba tan nerviosa que temía echarse a temblar en cualquier momento. Perdía sus manos en su pelo y se le escapaban las sonrisas entre beso y beso.

...

- ¿A qué viene esa cara tan larga? -le dijo, con sus pechos desnudos y sus piernas perdidas entre las sábanas, dejándole ver a ella un exquisito plano de su moteado cuerpo.
- Nada... sólo pensaba -contestó desde el sillón de la tenue habitación, mientras soltaba el humo de la última calada de su cigarrillo.
- ¿Pensabas en mi? -soltó con una sonrisa de oreja a oreja.
- Pensaba en tus besos. En lo duro que ha sido mantener y recordar esa sensación. En las últimas semanas tardaba horas en dormirme, intentando no olvidar el sabor y la textura de tus labios. Me da miedo olvidarlo, se que soy una tonta por ello.

...