viernes, 22 de enero de 2010

¿Me estas diciendo que se acabaron los circulos de humo?

Eleno y Paca fueron a la playa el día que cumplieron 9 años. Eleno era un chico solitario, violento y marginado y se invento a su mejor amiga, Paca, y fue la unica que se iba a la playa con él para recoger conchas y sacar la lengua bajo el mar para sentir la sal de la cristalina costa. Ella era distraida, querida por todos, rota y recosida por él que se la encontró una madrugada en la ventana.


Treinta años despues se encontraron en la misma habitación, ni llenos ni vacios, ni despiertos ni dormidos, querian y no querian, lo tenian todo y no tenian nada (ni nada era necesario), eran lo que siempre temian ser... y lo que siempre ansiaron ser.
Hacia falta poca cosa, poca luz, cocacola, marihuana y música.
¡Y las sonrisas! Esas que van acompañadas de una risa enfermiza que hace que te duela la barriguita.
Fue, es y será eterno.

martes, 19 de enero de 2010

Intensidad.

Acorde va, acorde viene. Sentada en el filo de mi cama intentaba componer algo bonito para ti pero ya ni me salian las palabras ni me fluian las notas... Entraste en la habitación saltando como un niño pequeño.
-Te noto triste ¿va todo bien? -me dijiste con una media sonrisa dibujada en la cara.
-Es la guitarra, le pasa algo.
-¿Qué sucede?
-No... no puedo componer nada decente... -dije con la voz entrecortada.
-Estas demasiado tensa, vamos a relajarnos un poco que te he preparado una sorpresa. -me susurraste cogiendome la mano.
Y allí estabamos 10 minutos después, en una bañera llena de espuma, con velas que proyectaban luces de colores por todo el cuarto, Pink Floyd sonando en un viejo reproductor de Cd's y nosotros sin nada que ocultar. Eras mio y yo te pertenecia, no había nadie más en miles, miles de kilometros a la redonda y nuestras risas se colaban por la ventana haciendo bailar a los gatos que nos esperaban fuera.
-Mírame. -te dije seria mientras tú jugabas con la espuma.
-Dime.
-¿Crees en la perfección?
-No, sería como ponerle límites a lo bonito ¿no crees? -me contestaste con voz segura y rasgada por el humo de tu cigarrillo.
-Cierto, no le pongamos límites a lo bonito.
-Pero esque... tu y yo somos muy bonitos ¿sabes? mucho mucho. Eres tan bonita que me haces ser bonito, esta habitación es bonita y este momento es bonito.
-Vamos a la cama, voy a quererte esta noche como no te ha querido nadie.

domingo, 17 de enero de 2010

Escasez de inspiración cercana.

Me retuerzo y estiro mis dedos para tocar el nirvana.

Zumo de naranja fresquito, ceniceros a punto de reventar, sábanas revueltas, olor a fresa en la almohada, el sol arañando las ventanas y tú durmiendo con tanta paz como siempre. Creo que no necesito nada más, estoy casi segura.
Venga, cielo, vamos a prometer algo que jamás vayamos a romper, hagamos tratos sellados con saliva y humo. Sí, ¡vamos a comernos el mundo! Tonterias que hacen que me levante todas las mañanas, cómo la descripción de las cortinas de nuestra futura casa... púrpuras y con dibujos sin sentido ¿vale?

viernes, 8 de enero de 2010

¿Tú crees?

¿Crees en el destino? ¿Crees que está bien guiarse por las corazonadas, la lógica, la razón o los impulsos? ¿Piensas que hemos nacido para conocernos y mimarnos? A veces me siento estúpida por creer en todo esto, pero sigo sin arrepentirme, la verdad.
Siento las canciones que me ponía ella cuando yo era una niña inmantada, puedo sentirlas...
Algún día habrá que echarle narices aunque la vuelva a cagar, es lo que tiene guiarse por las corazonadas ¿no crees?

martes, 5 de enero de 2010

La niña con el pijama de rayas.


Sí, y tenia el pelo rojo y muy bufado a veces. Se ponía todos los dias un candado al rededor del cuello, siempre sabía que significaba mucho más para ella, pero aún no sabía por qué.
Y siempre pensaba en lo mismo al irse a dormir.
Dosis de música, hora de pensar, cigarrito y a la cama, a soñar con lo de siempre. Nunca tuvo muchos amigos, pero sabía mantenerlos.
La niña con el pijama de rayas era desordenada, cabezota, soñadora, amante de lo antigüo, deseosa de lo nuevo, era una yonkie de la música y una enganchada a las fiestas. Salía demasiado pronto y, como siempre se encontraba a alguien que queria escucharla (aunque a veces fuese ella misma), volvia muy tarde a casa. Pero sus padres ya estaban acostumbrados a verla poco y a no saber nada de ella. Eran de esos padres que nunca recuerdan el nombre de los amigos de sus hijas.
Le gustaban las flores, los susurros, las apuestas, los juegos de palabras, la lógica, la nutella, los baños aromaticos, los zapatos raros, las fotos en color sepia.
La niña con el pijama de rayas se fijaba en las mandibulas de la gente, en las manos, las espaldas, las rodillas, la voz. Le volvían loca las narices grandes, no podia remediarlo. A veces pensaba que vivia demasiado rápido, y otras se cuestionaba porqué no vivia aun más al límite. Era demasiado olvidadiza, un día incluso se propuso llevar una agenda siempre encima para que no se le pasase nada por alto... pero se le olvidaba siempre comprarla.
De vez en cuando apagaba el móvil, les mentía a sus padres diciendoles que iba al cine con unos amigos y salía a andar con el mp3 como fiel compañero, se sentaba en cualquier lugar donde no pudiese ver a nadie conocido y se ponía a leer.
La niña con el pijama de rayas hacía conciertos privados para su espejo de cuerpo entero todas las noches. Se colgaba la guitarra bicolor al hombro izquierdo, ponía una canción bonita, se plantaba delante de su reflejo y se ponía a tocar las cálidas cuerdas.
Creo que nunca dejé de amar a esa niña que dormía con un pijama de rayas azules y blancas entreabierto.

domingo, 3 de enero de 2010

Ella era viento y yo metal.

¿Y juntas? Juntas lo somos todo. Podemos ser lo que más nos apetezca, y los colores bailan y chillan en nuestras mentes cuando nos acercamos un poquito, porque tú y yo, nena, causamos explosiones.
Yo no fui nunca a llorarte porque sé que no podria, porque sé que en seguida me darias un mimo y reiriamos risueñas como dos niñas pequeñas.
Ella y yo fuimos muy diferentes y eso nos hizo identicas. Mi muñeca de fina porcelana que he de proteger con uñas y dientes, para que mi alma no deje de sonreir nunca.
Y por más que lo pienso, jamás imaginaria que el tiempo fuese tan buen compañero de viaje para nuestras aventuras y desventuras, nuestras lágrimas y risas, nuestros bajones y subidones, nuestras locuras y nuestras reflexiones, nuestros abrazos y nuestras malas caras.
La armadura de mi partitura, las patatas fritas en mi hamburguesa, mi cigarrito en las noches de verano, mi tú.

Pinceladas a mano alzada.

Y mi corazón escondidito en un rincón con miedo a salir volando.
Cada suspiro, cada parpadeo era eterno para mi. Será que me lo paso genial apagando todas las velas que iluminan el camino.