miércoles, 12 de enero de 2011

A la mujer de mi vida:

Sí, sí, te hablo a ti, pequeña, esta vez, como muchas otras, esto es por y para ti, pero ahora, directamente :)
Me das un miedo impresionante por que, no hemos pasado demasiado tiempo ni demasiadas cosas juntas, pero esos instantes mágicos (que ambas notábamos) no tienen palabras ni descripción alguna, todo se queda corto para intentar expresarlo. Pero no me queda otra que intentar hacerlo, para eso estoy esta noche aquí delante de la pantalla sonriendo como una idiota.
Lo que más me gusta de ti, además de como ya sabes tu hipnotizante olor, es la manera en la que me haces sentir, contigo soy especial, es como si todo fuera a ir mejor y los problemas no fuesen tan grandes. Como si cuando estamos juntas, brillase el más radiante sol y nada pudiese ir mal.
Y te lo voy a admitir, te tengo en un altar y no tienes defectos, pero eso no es culpa mía, si no tuya!
No sabría agradecerte jamás cómo sabías controlar siempre la situación, aunque tú cabeza estuviese más liada que nunca, que lo se yo :)
Y lo que nos queda, la de fiesta, la de viajes, la de conversaciones y la de cosas que no podremos ver venir nos van a pasar junticas, que eso es lo mejor de todo.
¡El jodido caos! Reinaba por todas partes, y es de lo que más me alegro, de que no necesitásemos palabras ni expresiones algunas, un cruce de miradas era suficiente...

sábado, 8 de enero de 2011

"Me has conocido en un momento extraño de mi vida"

Me pides que me alegre por ti, me obligas a reprimir mis celos y escucharte con naturalidad mientras describes paso a paso su infinita perfección. Deja de pedirme imposibles, da la impresión de que es tu especialidad. Esa, e intentar volverme loca día a día.
Necesitas tanto un poco de empatía... ponerte en mi piel por un momento y sentirte una muñeca de trapo cosida descuidadamente. Quizá así dejase de ser un juego para ti, o yo dejase de ser una pieza más de un puzzle que, por más que lo intentes, jamás encajará. "Me has conocido en un momento extraño de mi vida". Sí, ya, claro... ¿crees que voy a tragarme esa mentira otra vez? Son demasiadas las personas como tú con las que me he cruzado, por suerte o por desgracia.
Un poquito de asco si que empiezas a darme.

viernes, 7 de enero de 2011

We have got to take cover, Brother.

Llevo no se cuántos días ya con las mismas melodías en mi cabeza, melodías muy concretas que, quizá, signifiquen algo más que unos acordes, unas escalas, batería firme y una voz dulce y sincera. Me obsesiono demasiado con el significado de todo.
Mi nueva compañera de piso ya está camino del portal, con sus ropas al hombro, una gran desconocida, eso es lo mejor de todo.
Vuelvo a la rutina con más ganas que nunca, hacerlo más que por mi, por ellos, por los que me lo han dado todo en esta vida, los que yo pensaba que sólo me asfixiaban y oprimían...
Qué de vueltas da todo, sin parar, me hace gracia la sensación que se tiene cuando piensas "¿Quién me iba a decir a mi que iba a terminar así con esta persona?" Amándole, envidiándole, confiando en ella o follándotela en cualquier portal. Odiando, echando de menos a esa persona, no sé... quién te iba a decir a ti todo esto cuando le miraste a los ojos por primera vez, ¿verdad?
Es una reflexión de la que me alegro y me entusiasma, es el caos en su estado más puro, el azar de las relaciones no siempre sentimentales.
Pero como todo lo que nos gusta en esta vida, por duro que nos sea de reconocer, también me asusta y me aterra la simple idea de no poder controlar ciertos actos, palabras o gestos.
Sí, vale, estoy derivando, estoy dejando simplemente que mis dedos se deslicen por las amarillentas teclas de mi ordenador, pero necesitaba hacerlo, hacía tiempo que no lo hacía y... joder, no lo recordaba!
Y me tengo que ir!

martes, 4 de enero de 2011

Las peores y mejores navidades de mi vida.

Sí, lo admito, mi vida está llena de ambigüedad, bipolaridad, bipersonalidades, bisexualidades y demás cosas que, se podría decir, están por concretar. ¿Y qué si prefiero dejar las cosas así? ¿Qué pasa si no quiero decidirme? Las elecciones más simples, para mi se hacen enormes. ¿Superarlo o arrastrar el llanto? ¿Sonreír por el pasado o derrumbarme por el presente? ¿Seguir adelante dejando cabos sueltos o intentar solucionarlo todo? No puedo más, me siento descolocada, fuera de sitio, extraña, molesta vaya donde vaya...

-A veces, es cómo si no me quisieses de verdad.
-Sabes que no es así, sólo que... no lo demuestro a todas horas.
-No tienes fe en mi.
-No me pidas eso, sabes que no tengo fe en nadie. ¡No tengo fe en mi misma! ¿quieres que la tenga en ti? Me pides imposibles...
-Deberías empezar por eso.
-Si me va bien, perfecto, si me va mal, estupendo, nos merecemos todo lo que nos venga.
-¿Qué fue de la chica que intentaba cambiar el mundo?

Entre caos y orden, elijo al caos. Quizá no sea el mejor compañero, no escuche tus penas ni te ayude en los momentos difíciles, pero es todo mucho más llevadero con él, es la euforia, el cambio continuo, el no saber que va a pasar dentro de un mes, un día, o un minuto, el salir de casa sin planes y terminar bebiendo en un tejado, el fumar más de lo esperado, el no ser lo que ellos buscaban, pero ser lo más parecido a la persona con la que necesitas convivir día a día. Parece imposible, pero hay gente que no se soportan ni a ellos mismos. Y si ni tú te entiendes, si ni tú te puedes mirar al espejo y decirte unas palabras bonitas ¿qué sentido tiene eso del día a día?

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Colosal Iván.

Sé que corre en contra mía, que el tiempo muere en cada instante... Y a usted parece no importarle malgastarlo conmigo. Envidio el viento que la roza, envidio el toque de su ropa... Hacer sonar la melodía que un día yo soñé poder tocar, que un día yo soñé...
Veo grabado en sus retinas que aún no es tiempo de marcharse y entiendo que su despedida sería no volver a verla más, sería no volver...
Volver, como volvimos una vez... volver como volvió el tiempo a mi reloj. Píenselo bien, algunas cosas se pararon porque usted igual me dio... motivos para no volver jamás.



Quizá lo encontreis ridículo, pero he crecido escuchando la voz del gran Ferreiro, desde bien pequeñita, y sólo sabe decir verdades a gritos. Dudo mucho que yo fuese la misma persona de no haber tenido tanta suerte. Gracias, mamá.

domingo, 19 de diciembre de 2010

El equilibrio es imposible.


Seriamente, llega el momento de ser realista, que mucha gente confundirá con pesimismo. Pero en este momento ese tipo de "críticas" me dan bastante igual, por no usar palabras que no debo ni alterarme. La familia va muy mal, momento complicado y parece que el proceso de evolución quedará parado unos meses más. Los estudios van muy mal, la he cagado pero bien. A veces no se ni por qué me dan oportunidades que no me merezco. Los amores van muy mal, ese tema me da hasta risa ya. Se han reído suficiente de mi, y creo que en ese ámbito me he hartado. Las amistades van muy mal, la gente se aleja cada día más y más, y dado que ya son demasiados los que se van, he dejado de saber cuál es el problema, y empiezo a plantearme que está en mi. La estabilidad mental está muy mal, cada día me siento más sola y se me hace más complicado continuar sin tener una meta, un por qué, una gran respuesta que nadie tiene. El autoestima por los suelos, la fuerza física inexistente, las ganas de abandonarlo todo aumentan por minutos al igual que mis pulsaciones. "Tienes que calmarte, pronto te hará efecto el tranquilizante" me digo una y otra vez. Se están riendo de mi, definitivamente.
El presente es horrible, no más que el pasado, y el futuro se divisa inaguantable y negro.
¿Qué voy a hacer? Ya no puedo continuar.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mordisquitos.

Miénteme y dime que no te lo estabas buscando. Dime la verdad, que me mirabas con esos ojitos por que buscabas algo más que refinada educación. Lo siento, no puedo aguantarme más, noto como haces bombear mi sangre y se me va de las manos. No es que quisiese dejar de escuchar tu voz, pero me pareció oportuno hacerte callar con un beso. Agarré suavemente tu nuca, se tensaron nuestros músculos y en ese mismo instante quedé atrapada en el sabor de tu piel. Sabes que me encanta cuando me sonríes como una niña, a veces serías capaz de matarme con tu ternura. Quizá todo esto sea precipitado, o quizá hayamos esperado demasiado hasta llegar a este punto. Que esa es otra, llegado este punto ¿qué? no debo tener miedo de lo que quieras después pero... lo tengo. Lo reconozco, te has hecho un hueco considerable en mi mente, constantemente. Y sí, me siento estúpida por recordarte de esta manera cuando tú, seguramente, ni pienses en mi. Sólo te quiero pedir una cosa, no secuestres mi esperanza, no tú, espero que seas diferente.